martes, 22 de mayo de 2012

Boletín de Prensa




Los sobrevivientes y las viudas de la Masacre cometida en la Comunidad
Indígena de El Charco, Estado de Guerrero, por integrantes del
ejército mexicano, dan su testimonio de lo ocurrido ahí, hace catorce
años, mismos que llevan luchando por justicia, la que aún no ha
llegado a sus casas.

El 7 de junio de 1998, se reunieron representantes de las comunidades
nu’ saavis, para en asamblea tratar  los temas de proyectos
relacionado con la producción productiva (la siembra de aguacate y
café), el tema de la alfabetización y también el de la Autonomía de la
zona mixteca, entre los planteamientos de este día, destacaba la
propuesta de separación de la región mixteca autonómicamente y de
facto, del Municipio de Ayutla para formar un Municipio Autónomo
Mixteco, porque los recursos no llegan a la montaña, y son manejados
por la gente mestiza, durante el día una columna de un grupo armado
rebelde llegó y solicitó a la Asamblea permiso para estar presente, al
finalizar los trabajos de ese día el grupo manifestó su solidaridad
con las propuestas de las comunidades mixtecas, y también manifestaron
que había una ruptura con el EPR y que se había formado un nuevo grupo
el Ejercito Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).

Diez integrantes del ERPI, se quedaron a dormir en uno de los salones
de la escuela, también se quedaron a dormir varios indígenas ya que la
Asamblea continuaría al día siguiente, alrededor de las dos de
madrugada fueron despertados por voces que desde un megáfono decían;
“pinches indios”, “la van a pagar ustedes”, “.mortereenlos”, El
sobreviviente Efrén Cortes Chávez relata que; “comienzan los fuegos
cruzados, ya que al parecer el ejército se confronta con columnas o
columna del ERPI, por el lado de Coxcatlán y Tepuente esto como entre
un kilómetro o 500 metros, el ejército lanza granadas contra la
columna y contra la Escuela también. Algunos miembros del ERPI que se
habían quedado en uno de los salones logran escapar. Entre las 7 y 8
de la mañana, las personas que aún se encuentran dentro de la escuela
gritan que son civiles, que están desarmados, que van a salir y que se
rinden. Cortes Chávez afirma que vio con vida a Mauro González Castro
que era Comisario de la Comunidad de Ahuacachahue, a Apolonio Jiménez
García; Fernando Félix Guadalupe, salen caminando hacia la cancha
Honorio García Lorenzo y Mario Chávez García. Mismos que después
aparecen masacrados. A su vez a Ericka Zamora Pardo, manifiesta que le
consta, que cuando sale a la cancha con las manos en alto, solo había
tres muertos, Honorio García Lorenzo, José Rivera Morales y Ricardo
Zavala Tapia, y que se encontraban con vida dentro del salón los
indígenas Fernando Félix Guadalupe y Ceferino Damián Marcos quienes
después aparecen masacrados. Anastasio Ramírez Simona afirma que vio
salir vivo y caminando rumbo a la cancha a Manuel Francisco
Prisciliano, que él no hablaba español, y cuando los militares
gritaron que no alzáramos la cara, el la alzo y le dispararon. Juan
García de los Santos es testigo que en el salón se encontraba herido
pero con vida Fernando Félix Guadalupe, ya que él fue herido cuando
dispararon a las aulas a las 2 de la mañana, que salió a la cancha con
vida Apolonio Jiménez García, quién iba detrás de él, escuchó cuando
me grito “Juan ahora si ya me pegaron”, él solo hablaba mixteco.
Santiago Abad quién era Síndico, recuerda que cuando acompaño a los
familiares de los masacrados a recoger los cuerpos, el cuerpo de Mario
Chávez García de la Comunidad de El Charco presentaba tiro de gracia.

Las viudas Eustolia Castro Ramírez, Juana Morales Guadalupe, Catalina
Leobardo Aurelia, y  Marcela Petra Cayetano, afirman que los cuerpos
de sus esposos presentaban tiro de gracia, además de diferentes huesos
rotos.

La Sra. María Julia Lucaria, de la Comunidad Coxcatlan Candelaria,
nunca recibió el cuerpo de su hijo, ya que hubo una confusión y el
cuerpo de su hijo Ceferino Damián Marcos fue confundido por la familia
de Juan García de los Santos, quienes lo enterraron en su comunidad.
Hasta el día de hoy no se ha podido resolver esa confusión y Juan
García de los Santos legalmente se encuentra muerto y no ha podido
arreglar este problema.

Ericka Zamora Pardo y Efrén Cortes Chávez, señalan a El General
Oropeza Garnica, como el militar que los interrogó en la Comunidad de
El Charco, mismo que es nombrado en las declaraciones de integrantes
de ejército que participaron en estos hechos como el Comandante de la
27/a Zona Militar que llego con elementos de refuerzos a El Charco.

La reportera del Periódico del Sur, Maribel Gutiérrez, manifiesta que
recuerda que asistía a las Audiencias Procesales Jesús Navarrete Prida
quién era el Subprocurador de Procesos de la Procuraduría General de
Justicia, quién fue también Procurador General de Justicia del Estado
de México, del año 2001 al 2006, y es uno de los Responsables del
Operativo en contra de la Población de San Salvador Atenco el 3 y 4 de
mayo del 2006.


Si hubo presencia de guerrilleros en la escuela de la Comunidad de El
Charco, no justifica las Ejecuciones Extrajudiciales, torturas y demás
violaciones a los derechos humanos cometidas ahí por el ejército
mexicano, la Corte Interamericana ha señalado que en casos de
ejecuciones extrajudiciales es fundamental que los Estados investiguen
efectivamente la privación del derecho a la vida y castiguen a todos
sus responsables, especialmente cuando están involucrados agentes
estatales, ya que de no ser así se estarían creando, dentro de un
ambiente de impunidad, las condiciones para que se repitan estos
hechos, lo que es contrario al deber de respetar y garantizar el
derecho a la vida. Además, si los hechos violatorios a los derechos
humanos no son investigados con seriedad, resultarían, en cierto modo,
favorecidos por el poder público, lo que compromete la responsabilidad
internacional del Estado Mexicano .

Han pasado más de 13 años que la Relatora de Ejecuciones
Extrajudiciales Sumarias o Arbitrarias Sra. Asma Jahangir en su
informe del año de 1999 manifestara en relación a la Masacre de El
Charco que “…desea poner de relieve que, de haber habido realmente un
intercambio de fuego, tampoco se justifican las violaciones de los
derechos humanos, incluidas las ejecuciones sumarias, presuntamente
cometidas por los militares. Tampoco es muy pertinente determinar si
hubo resistencia armada desde el interior de la escuela, ya que al
parecer los abusos se produjeron tras la rendición del grupo. La
Relatora Especial tiene el convencimiento de que hay muy buenas
razones para investigar las ejecuciones extrajudiciales llevadas a
cabo por las fuerzas armadas en este incidente.” .

RED SOLIDARIA DÉCADA CONTRA LA IMPUNIDAD A.C.
22 de Mayo de 2012